Legados: la exposición de arte sacro de toro
Recorrido por las obras de San Sebastían de los Caballeros de Toro
[Agradecimientos a José Navarro Talegón, Comisario de la exposición, por prestarnos este texto, Javier Lucas
del Teso, Fotográfo, por las excelentes instantáneas y Teresa Sedano, Historiadora del Arte, por su trabajo y ayuda]
Del mobiliario propio de esta iglesia sólo se ha mantenido in situ un retablo mayor, barroco, ajustado en 1716 por Carlos Carnicero, vecino de Medina de Rioseco, con tres composiciones al óleo, sobre lienzos, de Alonso Domínguez y escultura de San Sebastián hispano-flamenca pero retocada hacia el año 1717 por Antonio Tomé. El dorado del retablo fue ejecutado en 1742 por los maestros locales Francisco Rico y Manuel Hidalgo, autores del mural que lo envuelve con arquitecturas fingidas de gusto rococó.
La gran escultura de San Cristóbal, en nogal, con policromía del siglo XVII, se debe al flamenco Gil de Ronza y data de hacia 1518.
Transitoriamente se expone en la sacristía la rica colección de exvotos dedicados al Cristo de las Batallas de entre los siglos XVIII al XX, restaurados a costa de la Fundación González Allende. Esta misma institución ha promovido y financiado los gastos de consolidación, restauración y adecuación del templo y de cuantos bienes culturales alberga.
La restauración y montaje de los murales se debe a la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales, de Madrid, a la que esta ciudad debe tantas actuaciones ejemplares y generosas sobre su patrimonio. Del montaje y limpieza del retablo mayor se hizo cargo el excelente artesano de Toro D. Antonio Alonso.
En su lugar de origen, estos murales fueron concebidos como tapices, respondían a la función estética de realzar con vestiduras policromas las apariencias modernas de unos paramentos de tapias y al objetivo religioso de fomentar la devoción y la perfección personal mediante la proyección de secuencias ejemplares de la vida cristiana. Sus mensajes se vierten en un lenguaje didáctico, diáfano, conmovedor, poético y optimista, acorde con el espíritu del Santo de Asís, y que encuentra en el incipiente estilo gótico los medios más adecuados para su expresión plástico.
Corresponden a la primera fase del gótico lineal o franco-gótico, que todavía no conoce la persepectiva; las composiciones se desempeñan en sólo dos dimensiones y, cuando la compresión de un pasaje exige la presencia de muchas figuras, la dificultad de acoplarlas a tan reducido marco se resuelve recurriendo a la isocefalia y a la perspectiva escalonada, como habían hecho los artistas del románico. Los trazos lineales, de caligrafía grácil y espontánea, funcionan como esqueleto sustentante de los colores. Sus frecuentes arrepentimientos resultaron de la rapidez con los que los dibujos fueron ejecutados, los colores, de origen mineral, reducidos, con mezclas, matices y abundantes sombreados, se aplicaron al fresco.
Estamos ante una refrescante manifestación de la fe sencilla e ingenua del pueblo cristiano medieval que aceptaba entusiasmado y sin crítica las historias prodigiosas de los santos, de aquellos bienaventurados cercanos que habían superado tan duras pruebas. Encontraron inspiración en las leyendas doradas en boga. Tan fabulosas narraciones figuradas, desarrolladas siempre en secuencias visuales para los iletrados, deslindadas en compartimentos ilustrado por rótulos, ordenadas con aquel afán didáctico de claridad expositiva que vemos materializado en las divisiones y subdivisiones conceptuales de las summas teológicas de la época, acumulan multitud de detalles iconográficos de una densidad y una hondura que es lástima no poder detallar en esta breve reseña. Baste aludir, genéricamente, a la serie de sugerentes adherencias que les transmitió la sociedad que las promovió, fuertemente jerarquizada, en la que los valores caballerescos y aristocráticos, fundidos con los religiosos, ostentaban la primacía, y que se patentizan en el mantenimiento de la ley de la escala, en figuraciones de castillos anacrónicos o en la representación de santa Marta alanceando al dragón como réplica femenina de san Jorge.
El primer ciclo, entrando por la sacristía, está dedicado a santa Catalina de Alejandría, sabia virgen y mártir de estirpe regia, patrona de los filósofos cuyo culto se difundió por occidente tras las Cruzadas. Lo compusieron 21 escenas mutiladas después por la apertura de una puerta, por la instalación de un órgano barroco y por la anteposición del mueble del relicario. Se reconocen los siguiente pasajes: disputa teológica con el emperador pagano, prendimiento, flagelación y asistencia de un ángel en la cárcel, que es un castillo, de acuerdo con los esquemas mentales de la época; a la puerta de este se ven arrodillados, y convertidos por los argumentos de la santa, la emperatriz y el general Porfirio; el emperador convoca a los sabios de Alejandría; un ángel revela a Catalina en prisión cómo ha de morir y alcanzar el cielo; la hija del rey Casto disputa con aquellos, el suplicio frustrado de las ruedas, la decapitación de conformidad con la revelación sobre dicha y su sepultura en el Sinaí a cargo de ángeles.
Frente a él se expone la historia de san Juan Bautista en diez pasajes: el arcángel Gabriel vaticina al anciano Zacarías que su esposa Isabel concebiría un hijo, visitación de la Virgen a su prima en cinta, nacimiento del Bautista, crecimiento de éste en el desierto, con árboles conceptuales románticos para explicar a los creyentes medievales cómo se libró de la matanza de los inocentes y salida a la vida pública; en la zona inferior reprende a Herodes Antipas porque vive en adulterio con Herodías, la mujer de su hermano Felipe, su prendimiento, el banquete de Herodes en que Salomé le pidió la cabeza del precursor, la decapitación en el castillo de Maquerota y su inhumación en Sebaste.
Un tercer mural, mutilado, se presenta separado en tres paneles, con efigies de san Cristóbal, santa Águeda, santa Lucía y otras dos santas, más cinco pasajes de la vida de Cristo: presentación en el templo, santa cena, epifanía, bautismo y aparición del Magdalena con su hermana Marta matando al dragón ante las murallas de Nerluc o Tarascón. Sus tremendas mutilaciones son efecto de la pérdida de funcionalidad específica en que cayeron estas composiciones en la Edad Moderna y de la incomprensión de la estética renacentista. Lo conservado se libró de la piqueta gracias al resguardo que le brindó el guardapolvo de una gran sillería coral.
Del gran panel dedicacado a los santos de la orden franciscana sólo lograron sobrevivir dos fragmentos, en uno de los cuáles se reconocen santa Clara y san Francisco con los estigmas.
Predominan los tipos rubios, remitiendo a remotas fuentes de inspiración francesas. El texto que nos hizo creer en la autoría de una mujer, “TERESA DEIÇ ME FECIT”, corresponderá a la promotora y así parece confirmarlo el escudo de armas que lo acompaña. Pudo ser su autor Domingo Pérez, activo en Toro en la época de María de Molina, que, al firmar la policromía de la Portada de la Majestad de la Colegiata, se dice “criado del rey Don Sancho ” IV el Bravo. Su datación hay que fijarla al poco de la primera reconstrucción del Real Convento de santa Clara, consumada en el año 1316.
Otra pintura mural al temple, con san Bernardino de Siena, de estilo hispano-flamenco conventual, completa la serie. Además, un tablero de un antiguo retablo del mismo monasterio con dos escenas incompletas, correspondientes a otras tantas cajas, representando la bendición de los ramos por el Obispo de Asís ante santa Clara y a esta y a san Francisco ensimismados antes el niño Jesús, hermana con la tabla cercana, también al temple, de la Virgen con niño entronizada entre cantores, que procede de Pinilla de Toro, data de comienzos del S. XVI y se debe al mismo autor, seguramente, el pintor toresano, Fernandez Cavero.
José Navarro Talegón


RETABLO MAYOR,
POR CARLOS CARNICERO, 1716-1711.
DORADO POR FRANCISCO RICO Y MANUEL HIDALDO EN 1742.
PINTURAS AL ÓLEO SOBRE LIENZO CON SAN ESTEBAN,
SAN LORENZO Y LA ASCENSIÓN,
DE ALONSO DOMÍNGUEZ.
LA ESCULTURA DEL TITULAR
(SAN SEBASTIÁN) ES OBRA HISPANO-FLAMENCA, COSTEADA POR FRAY DIEGO DE DEZA Y RETALLADA POR ANTONIO TOMÉ

SAN JUAN BAUTISTA
TALLERES TORESANOS
ÚLTIMO TERCIO DEL SIGLO XVI
MADERA POLICROMADA
ERMITA DE LA VIRGEN DEL CANTO


SAN CRISTÓBAL
MADERA DE NOGAL, REPOLICROMADA EN EL SIGLO XVII.
GIL DE RONZA
C. 1518 REPINTE DEL SIGLO XVII
PROCEDE DEL CONVENTO DE
SAN FRANCISCO DE ZAMORA
FUNDACIÓN GONZÁLEZ ALLENDE. TORO
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Esculturas como estas se suelen situar en las entradas de los templos: como ejemplos, podemos encontrarlas en Toledo y Zamora.



CONJUNTO DE CINCO TABLAS DEL PINTOR TORESANO
JACOME FERNÁNDEZ CAVERO,
DATABLES EN LAS DOS PRIMERAS DÉCADAS DEL SIGLO XVI.
-LA PRIMERA, CON UNA ESCENA DE SAN FRANCISCO, SANTA CLARA CON EL NIÑO JESÚS Y EL PASAJE DE LA BENDICIÓN DE RAMOS POR EL OBISPO DE ASÍS, PROCEDE DE UN RETABLO DEL REAL CONVENTO DE SANTA CLARA, DE TORO.
-LA SEGUNDA, VIRGEN ENTRONIZADA CON NIÑO ENTRE ÁNGELES Y EL TEXTO: “MARIA MATER GRATIA MATER”, PROCEDE DE OTRO RETABLO DESAPARECIDO DE LA IGLESIA DE SAN MARTÍN DE PINILLA DE TORO.
-LA DE CRISTO PANTOCRATOR ENTRONIZADO ENTRE LAS ALEGORÍAS DE LA IGLESIA Y LA SINAGOGA, CON LOS SÍMBOLOS DE LOS EVANGELISTAS, ASÍ COMO LAS DE LA EPIFANÍA Y LA RESURRECCIÓN DE CRISTO, PERTENECIERON QUIZÁS AL ANTIGUO RETABLO MAYOR DE ESTE TEMPLO.

LÁGRIMAS DE SAN PEDRO
AUTOR DESCONOCIDO
COMIENZOS DEL SIGLO XVI
TÉCNICA MIXTA SOBRE LIENZO
FUNDACIÓN GONZÁLEZ ALLENDE
San Pedro fue el primer Papa y tiene una gran importancia en la religión. Después de negar conocer a Cristo tres veces, cuando el gallo cantó, comprendió lo que había hecho y lloró largo rato. Para los Católicos, las lágrimas de San Pedro representan la confesión y la importancia de arrepentirse de pecado.

PILARES CON NICHOS Y PINÁCULOS GÓTICO-FLAMENCOS
MADERA POLICROMADA
PROCEDEN SEGURAMENTE DEL DESMEMBRADO RETABLO MAYOR DE LA IGLESIA DE FUENTELCARNERO

SAN BERNARDINO DE SIENA
ANÓNIMO HISPANO-FLAMENCO
FINES DEL SIGLO XV
MURAL TRANSPLANTADO A LIENZO
PROCEDE DEL REAL CONVENTO DE SANTA CLARA. TORO.


SANTA ÁGUEDA
TALLERES TORESANOS
PINTURA POLICROMADA
ÚLTIMO TERCIO DEL SIGLO XVI

SANTA CATALINA DE ALEJANDRÍA
TALLERES TORESANOS
ÚLTIMO TERCIO DEL SIGLO XVI
´MADERA POLICROMADA
ERMITA DE LA VIRGEN DE LA VEGA

HISTORIA DE SAN JUAN BAUTISTA
DOMINGO PÉREZ (ATRIBUCIÓN)C. 1316
PINTURA MURAL TRANSPLANTADA A LIENZO
PROCEDE DEL REAL CONVENTO DE SANTA CLARA. TORO.

HISTORIA DE SANTA CATALINA DE ALEJANDRÍA
DOMINGO PÉREZ (ATRIBUCIÓN)
C. 1316
PINTURA MURAL TRANSPLANTADA A LIENZO.
PROCEDE DEL REAL CONVENTO DE
SANTA CLARA. TORO.

San Cristóbal (con un texto alusivo a la promotora Teresa Dieç me fecit)
Domingo Pérez (atraibución)
Pintura mural transplantada a lienzo
Procedente del Real convento de Santa Clara

JUICIO FINAL.
FRAGMENTOS ALUSIVOS A LA RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS Y A LOS BIENAVENTURADOS, ENTRE LOS QUE FIGURA SAN FRANCISCO DE ASIS
DOMINGO PÉREZ (ATRIBUCIÓN)
C. 1316
PINTURA MURAL TRANSPLANTADA A LIENZO
PROCEDE DEL REAL CONVENTO
DE SANTA CLARA. TORO.

SANTAS ÁGUEDA, LUCÍA Y OTROS MUTILADOS, DE IDENTIDAD DUDOSA
DOMINGO PÉREZ (ATRIBUCIÓN)
C. 1316
PINTURA MURAL TRANSPLANTADA A LIENZO
PROCEDE DEL REAL CONVENTO DE SANTA CLARA. TORO.







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DÍPTICO EDITADO POR LA CONCEJALÍA DE CULTURA DEL AYUNTAMIENTO DE TORO:

